3 sept 2017

Inyecciones. Cómo, dónde y por qué...

Las inyecciones son uno de los procedimientos menores a los que casi toda la población se somete a lo largo de su vida. Muchas veces, los médicos lo banalizamos tanto que, de hecho, es un tema que casi ni se habla durante la carrera. Se nos explica cómo se hace y ya está. Y yo muchas veces me ha preguntado por qué no todas las inyecciones son iguales o por qué no pinchamos todo el mismo sitio del cuerpo.

¿Qué tipos de inyecciones hay?

Pues dependiendo de la profundidad en que se aplican: intradérmicas, subcutáneas o intramusculares. Vale, esto lo conoce todo el mundo, no hace falta un título de 6 años... Pero, ¿de qué depende que te inyecten una substancia más o menos profunda?
  • Las inyecciones intradérmicas introducen la substancia deseada a nivel de la epidermis, por lo que la cantidad que se puede inyectar solo es de 1 a 3 ml. Además, es la que presenta una absorción más lenta. Generalmente, esta vía no se usa para administrar medicamentos, sino que se utiliza con el fin de observar si desencadena una respuesta inflamatoria local, como por ejemplo el Test de Mantoux (la prueba de la tuberculina) o las pruebas de alergia, donde no nos interesa que haya una respuesta sistémica.
  • La vía subcutánea también permite inyectar solamente una cantidad pequeña de substancia (1 a 3 ml), pero la velocidad de absorción es más rápida que en la vía intradérmica. Algunos ejemplos conocidos son la insulina o la heparina.
  • La vía intramuscular la usamos para aquellas substancias que requieren cantidades mayores, hasta 10 ml, o que precisen una absorción rápida. Muchas vacunas requieren esta vía por su cantidad, aunque no todas. La triple vírica, la polio inactivada y la varicela se pueden administrar por vía subcutánea. En cuanto a la rapidez, es la vía perfecta para la adrenalina en caso de shock anafiláctico.
 

Y en el caso de la vía intramuscular, ¿por qué algunas se colocan en el brazo y otras en la nalga?

La elección del lugar de punción no es en ningún caso un capricho sanitario. A la hora de elegir el lugar de punción tenemos en cuenta la edad del paciente y su masa muscular, la cantidad y características del medicamento a inyectar. 

El glúteo es la zona que más medicamento admite en el adulto, así que es perfecta para cantidades altas. Además si se trata de una inyección dolorosa, como es el caso de la penicilina, que cristaliza tras la administración, la gente suele tolerarla mejor en la nalga. Lo que deberíamos evitar es colocarlas en bipedestación, que es algo bastante común, ya que el músculo se encuentra contraído.

En el caso de los niños menores de 3 años, la zona ideal es la región externa del muslo, puesto que es la zona muscular más desarrollada a esa edad.

En el brazo, el deltoides nos admite hasta 3 ml. La única ventaja es que es una zona muy accesible y los pacientes la suelen preferir a la zona glútea, supongo que por pudor.


Espero que el repaso sea útil, y buen fin de vacaciones... a los que las hayáis tenido.

24 ago 2017

¿Qué es eso? La neurodermatitis

Hoy estamos ante una de las lesiones cutáneas que más picor produce. Se caracteriza principalmente porque la piel afectada se vuelve gruesa y se descama con facilidad, de manera que se observan una especie de "pielecillas" que se desprenden con el rascado. 

Fuente: www.health.com

Estamos hablando de la neurodermatitis, también conocida como liquen crónico. Esta complicación cutánea es lo que llamaríamos el círculo vicioso del rascado-picor (o "no te rasques que es peor"). Las causas que lo inician pueden ser cualquier cosa que provoque picor: hongos, calor, irritación, estrés, etc. Lo que nos lleva a la segunda parte del problema. El rascado persistente provoca una reacción de defensa en nuestra piel, ya que al final el rascarse es una agresión en sí, y la reacción consiste en engrosarse formando una placa con escamas. Esta lesión puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, cuero cabelludo, cuello, antebrazos o piernas, o incluso en los genitales.

Respecto al tratamiento, deciros que es fácil y complicado a la vez, ya que lo principal es que hay que dejarse de rascar. Normalmente, ponemos corticoides tópicos para aliviar el picor y mejorar el engrosamiento de la piel y algún antihistamínico con efecto sedante por la noche (sobre todo para evitar el rascado nocturno). Pero si el paciente no se convence de que debe de dejar de rascarse, no hay tratamiento con valga.

11 ago 2017

El hombre herido

Algunos lectores reconocerán la imagen del arte que hoy vamos a explicar, y si no es esta, puede ser que hayan visto alguna de las múltiples variantes que hay de este mismo dibujo. Es posible que alguno lo hayáis visto si sois fans de Hannibal Lecter, ya que se han hecho múltiples referencias al "hombre herido" tanto en el libro "El dragón rojo" como en la serie "Hannibal", que recomiendo encarecidamante.

Fuente: Wikipedia
Aunque a día de hoy nos parezca grotesca, este tipo de imágenes eran las que utilizaban los médicos y barberos cirujanos en la Edad Media para estudiar los diferentes tipos de heridas que podía sufrir una persona, así como la manera de curarlas. Se trata de esquemas bastante completos y con variadas lesiones según el dibujo. A simple vista podría parecer que solo hay heridas de guerra, pero si se estudia meticulosamente la imagen, también se aprecian lesiones infecciosas (como en el muslo derecho del dibujo) o incluso accidentes cotidianos (en la que yo os presento, el pobre sujeto es tan desgraciado que hasta se ha clavado una ramita en el pie derecho).

La primera de estas laminillas apareció por primera vez impresa en el Fasciculus Medicinae, publicado en Venecia en 1491, un conjunto de tratados médicos que abarcaban la uroscopia, la astrología, sangrías, tratamientos de heridas y de plagas, disección anatómica y ginecología. De hecho, este recopilatorio es famoso por ser la primera obra médica ilustrada en ser impresa, y entre las ilustraciones destacan un gráfico de la orina, un diagrama de las venas para realizar las sangrías, una mujer embarazada, el hombre herido, un hombre enfermo y un hombre del zodiaco. En un principio se creyó que el autor era un médico alemán llamado Johannes de Ketham, pero éste sólo fue propietario de uno los dos manuscritos que aún se conservan, por lo que se desconoce la autoría.

Y hablando de ginecología, también había la versión femenina del dibujo, "la mujer enferma", donde se explicaba de manera muy rudimentaria la anatomía femenina, así como el proceso del embarazo. Como podéis ver, la anatomía no era el fuerte de la Edad Medía, ya que en muchos sitios la disección de cadáveres estaba prohibida y había que echarle imaginación a través de las descripciones de tratados antiguos. 


Por si os interesa, dejo aquí un enlace donde se pueden consultar y ampliar los dibujos originales del Fasciculus Medicinae: http://blog.wellcomelibrary.org/2016/08/wound-man-part-1-origins/

¡Disfrutad de las vistas!