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8 ene. 2015

Morir de viejo

"Morir de viejo" es un término que nunca se llega a comprender correctamente. La gente se puede morir de muchas enfermedades, accidentes... pero, ¿de viejo?...  Lo más frecuente suele ser que se atribuya una muerte de este tipo porque no hay explicaciones obvias. 

El envejecimiento es un proceso de involución, en el que predomina la degradación frente a la síntesis (se reduce la capacidad de proliferación celular, se acumulan errores genéticos...). En la actualidad, con el descubrimiento de los telómeros (porciones terminales de los cromosomas cuya longitud se ha atribuido a la longevidad) se podría asumir que la vida puede finalizar porque las células envejecen. Pero generalmente esta involución lleva a la enfermedad, aunque pase desapercibida, y de la enfermedad se pasa a la defunción.

El problema es que algunas veces el deterioro de los ancianos se atribuye a un proceso fisiológico de la edad en lugar de a un problema de salud. De hecho, es frecuente que las enfermedades sean difíciles de diagnosticar a según qué edades, ya que los síntomas aparecen muy atenuados. Por ejemplo, un infarto de miocardio puede presentarse como un malestar inespecífico o un mareo leve, sin presentar el típico dolor torácico. 
Si queremos saber de qué muere la gente mayor que no tiene enfermedades aparentes, lo más sencillo es realizar una autopsia (aunque se trata de un procedimiento muy raro en la tercera edad). No es que haya muchos estudios sobre el tema, pero quienes se han dedicado a ello llegan a la conclusión que siempre hay una causa que explica esas muertes que se atribuyen al paso del tiempo.

Berzlanovich realizó autopsias a individuos mayores de 80 años que habían muertos aparentemente sanos (según los propios familiares) y en más del 70% de los casos se encontró patología cardiovascular relevante. Incluso en un 20% de los casos se podían hallar múltiples causas que explicaran la defunción.

Según otro estudio realizado en Sicilia con ancianos centenarios las causas principales de muerte fueron: infecciones respiratorias 40.4%, cardiopatías isquémicas 37.8% (infartos agudos de miocardio 5.9%), isquemia cerebral 23.4 %, arterioesclerosis generalizada 18.4% y cáncer en el 16%.

En resumen, morirse es cuestión de enfermedad, más que de edad, solo que el tiempo se lo pone más fácil a cualquier patología para que sucumbamos a ella. 

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