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25 ene 2015

¿Por qué me levanto pronto cuando he bebido?

Podría parecer lógico pensar que el alcohol ayuda a dormir (la cultura popular nos dice que un buen lingotazo antes de irse a la cama es mano de santo), pero más de uno se habrá dado cuenta que el día que ha salido de fiesta y ha pillado una borrachera es el día que menos duerme. Entonces, ¿en qué quedamos?

Un consumo moderado de alcohol, pongamos una o dos copas de vino, se traducen en una alcoholemia de 20-30 mg/dl (en una persona media). No se trata de una cantidad muy escandalosa, pero a estos niveles ya encontramos alteraciones del sueño, porque el alcohol tiene una gran capacidad de alteración de los neurotransmisores del sistema nervioso. El alcohol potencia la acción de algunos receptores nerviosos que son de tipo depresor (como el receptor GABA) y reduce la actividad de otros que son activadores. Con esto, podemos entender la capacidad de sedación del alcohol, que es la misma que la de cualquier otro sedante (de ahí que sea tan peligroso mezclar alcohol y sedantes). 

Pero, y aquí viene la explicación que nos incumbe hoy, con todas las sustancias depresoras del sistema nervioso, las neuronas se adaptan rápidamente a estos efectos. Una vez ha acabado nuestra ingesta alcohólica y vamos metabolizando lo consumido se produce un efecto rebote. El sistema nervioso, que ha hecho un sobresfuerzo para vencer los efectos sedantes, se encuentra hiperestimulado finalmente. 

Así que, aunque en un inicio el alcohol puede ayudar a conciliar el sueño, lo alterará el resto de la noche, ya que una mayor activación cerebral implica una alteración de las fases del sueño con un menor tiempo de sueño profundo y sueño REM. Aumentan las fases de sueño superficial (en las que es más sencillo despertarse) y además, por su efecto relajante muscular, la musculatura de la faringe se encuentra más flácida, se ronca más y es más sencillo tener episodios de apnea del sueño. Durante las apneas, como entorpecen el flujo respiratorio, aumenta la cantidad de dióxido de carbono en sangre y disminuye la de oxígeno. Cuando el bulbo raquídeo detecta esta anomalía en la sangre, activa otras áreas cerebrales despertando al individuo para que este vuelva a respirar correctamente.

 
Fuentes: 
- Velayos, J.L. ; Medicina del Sueño, un enfoque multidisciplinario. Ed. Médica Panamericana. 2009. Madrid.
- Rohers et al. ; Ethanol as a Hypnotic in Insomniacs: Self Administration and Effects on Sleep and Mood. Neuropsychopharmacology (1999) 20, 279–286.
 

3 mar 2012

¿Por qué cuando bebemos alcohol tenemos tantas ganas de mear?

Como bien decía Benny Hill, la diferencia entre la cerveza y la orina son 20 minutos. 

Podríamos pensar que, cuando nos hemos bebido una cerveza, sencillamente necesitamos deshacernos de ese exceso de líquido que acabamos de ingerir, pero esa respuesta es incompleta porque si nos hubiéramos bebido la misma cantidad en forma de agua no llenaríamos la vejiga tan rápido.


La respuesta se halla en cómo el alcohol afecta a la hormona antidiurética. Haremos una explicación a grosso modo para que se entienda más o menos que hace la hormona en cuestión. Esta hormona es una proteína sintetizada en el hipotálamo y que la hipófisis libera según lo necesite el organismo. Cuando tenemos un exceso de sales en sangre, aumenta la secreción de hormona antidiurética (también llamada ADH) y esta se dirige a los riñones, donde ordena la producción de aquaporinas, que son unos canales que reabsorben agua; de modo que parte del agua que debería ser orinada es rescatada para volver a la sangre y diluir el exceso de sales que teníamos al inicio. En cambio, cuando el hipotálamo detecta que la concentración de sales está bajando, reduce la secreción de ADH, produciendo el efecto contrario. 



El alcohol es tóxico a muchos niveles, sobre todo para las neuronas, y entre sus muchas acciones una de ellas es frenar la producción de ADH de manera reversible. Así que nuestros riñones tienen vía libre para eliminar mucha agua generando una gran cantidad de orina, que estará muy diluida (de ahí que sea una orina más transparente de lo normal). En cambio, seguramente os habréis fijado que la primera orina de la mañana es de un color amarillo más intenso, debido a que nos hemos pasado bastantes hora sin ingerir líquidos y el riñón debe ahorrar más agua.

Conclusión: Las bebidas alcohólicas no son la mejor manera de hidratarse... aunque quién le dice que no a una cerveza bien fresquita en un día de verano...