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3 mar. 2012

¿Por qué cuando bebemos alcohol tenemos tantas ganas de mear?

Como bien decía Benny Hill, la diferencia entre la cerveza y la orina son 20 minutos. 

Podríamos pensar que, cuando nos hemos bebido una cerveza, sencillamente necesitamos deshacernos de ese exceso de líquido que acabamos de ingerir, pero esa respuesta es incompleta porque si nos hubiéramos bebido la misma cantidad en forma de agua no llenaríamos la vejiga tan rápido.


La respuesta se halla en cómo el alcohol afecta a la hormona antidiurética. Haremos una explicación a grosso modo para que se entienda más o menos que hace la hormona en cuestión. Esta hormona es una proteína sintetizada en el hipotálamo y que la hipófisis libera según lo necesite el organismo. Cuando tenemos un exceso de sales en sangre, aumenta la secreción de hormona antidiurética (también llamada ADH) y esta se dirige a los riñones, donde ordena la producción de aquaporinas, que son unos canales que reabsorben agua; de modo que parte del agua que debería ser orinada es rescatada para volver a la sangre y diluir el exceso de sales que teníamos al inicio. En cambio, cuando el hipotálamo detecta que la concentración de sales está bajando, reduce la secreción de ADH, produciendo el efecto contrario. 



El alcohol es tóxico a muchos niveles, sobre todo para las neuronas, y entre sus muchas acciones una de ellas es frenar la producción de ADH de manera reversible. Así que nuestros riñones tienen vía libre para eliminar mucha agua generando una gran cantidad de orina, que estará muy diluida (de ahí que sea una orina más transparente de lo normal). En cambio, seguramente os habréis fijado que la primera orina de la mañana es de un color amarillo más intenso, debido a que nos hemos pasado bastantes hora sin ingerir líquidos y el riñón debe ahorrar más agua.

Conclusión: Las bebidas alcohólicas no son la mejor manera de hidratarse... aunque quién le dice que no a una cerveza bien fresquita en un día de verano...

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