21 feb 2013

¿Para qué sirven las contracciones antes del parto?

Toda mujer embarazada empieza a experimentar contracciones algunas semanas antes de dar a luz y son un motivo frecuente de consulta, ya que no siempre es fácil distinguir si se está de parto o simplemente es una falsa alarma. Más allá de las molestias que puedan suponer, estas contracciones también tienen sus funciones dentro de un embarazo sano.

Pensemos que el útero es un órgano que se contrae durante todo el periodo reproductivo de una mujer, y no solamente durante el embarazo. Al inicio de la gestación, las contracciones son esporádicas y afectan a una porción pequeña del útero, por lo que pasan desapercibidas. A lo largo del embarazo, ese útero va a ver aumentadas sus células musculares, tanto en número (hiperplasia) como en grosor (hipertrofia), ya que cada célula muscular va a alcanzar un volumen 100 veces mayor al que tenía en su estado inicial, dando lugar a contracciones más potentes y generalizadas que sí van a notarse.

Las contracciones de Braxton-Hicks, pues estas contracciones tienen nombre propio, aparecen durante el tercer trimestre, y en casos raros incluso durante el segundo. Por un lado, estas contracciones pueden ayudar al correcto posicionamiento del feto de cara al parto, puesto que la presión sobre la cabeza del feto hace que este se flexione sobre sí mismo por acto reflejo. Pero lo más importante es lo que las contracciones suponen para la arquitectura del útero, ya que forman una estructura llamado segmento inferior uterino, que no existe al principio del embarazo. El segmento inferior es la zona que se sitúa justo por encima del cuello del útero y que posee pocas fibras musculares que además no reaccionan a los estímulos hormonales del parto, a diferencia del resto del útero, por lo que no puede contraerse. Las contracciones de Braxton-Hicks redistribuyen las fibras musculares, haciendo que estas se acumulen sobre todo en el fondo del útero y dejan la parte más baja formada sobre todo por tejido elástico. Gracias a esta modificación, durante las contracciones propias del parto, el fondo del útero se contrae con gran potencia mientras que la parte inferior permanece quieta y el feto puede ser expulsado hacia abajo sin grandes complicaciones. 

Entender estos cambios ha sido muy importante a la hora de practicar cesáreas modernas. La incisión que se realiza actualmente en una cesárea se sitúa en el segmento inferior y es transversal, a diferencia de la incisión vertical en el cuerpo del útero que se realizaba antes. Este cambio de tendencias favorece cesáreas mucho menos agresivo, ya que el segmento inferior es más delgado, está mucho menos vascularizado y, al ser tejido fibroso, cicatriza mucho mejor.

Fuente: http://melyleopartos.blogspot.com.es
¿Hay alguna manera de diferenciar las contracciones de parto y las de Braxton-Hicks?

Las contracciones de Braxton-Hicks se describen como irregulares e incómodas pero no dolorosas (aunque hay mujeres a las que sí les duelen, ya sabéis que la percepción del dolor varía mucho entre personas), no son rítmicas y no aumentan ni en intensidad ni en frecuencia a medida que pasa el tiempo, ya que suelen desaparecer en unos minutos, a diferencia de las contracciones de parto.

De todos modos, estas directrices solo son una orientación y no siempre se cumplen; así que ante la sospecha de un parto lo mejor será acudir a urgencias.

Fuentes: 



14 feb 2013

El origen de los grupos sanguíneos ABO

Quien más o quien menos ha estudiado en el colegio que los humanos podemos ser A, B, AB o O, así como tener el antígeno Rh o no, y cómo funcionan las compatibilidades sanguíneas. Algo que nos ha intrigado durante décadas es cómo han evolucionado estos grupos en las diferentes poblaciones hasta formar la actual  distribución de sangre a nivel mundial.

El sistema ABO es un rasgo que compartimos humanos y otros simios como herencia de algún antecesor común desde hace como mínimo 20 millones de años. El grupo sanguíneo se refiere al tipo de molécula que se halla en la superficie de los glóbulos rojos, aunque también se encuentra en otros tipos de célula, como las plaquetas o el endotelio (células que forman la pared de los vasos sanguíneos) y que funciona a modo de antígeno, es decir, una molécula que tiene la capacidad de activar el sistema inmunológico, motivo por el cual una transfusión incompatible puede generar una respuesta inmune agresiva y dañar seriamente al receptor de la donación.

Estos antígenos son hidratos de carbono, algo bastante peculiar en el mundo de la inmunología, ya que la mayoría de las partículas contra las que creamos anticuerpos son proteínas. Los antígenos A, B y O están constituidos por la sustancia H en todos los casos (tener el grupo O no significa no tener antígeno), que se completa con un monosacárido extra en A y B, N-Acetilgalactosamina (grupo A) o D- Galactosa (grupo B).   

Fuente: www.bloodtypeoliving.com


¿Qué grupo sanguíneo apareció antes? 

Parece lógico pensar que si el grupo O es el más frecuente en la población mundial y además es el que presenta el antígeno más simple, debería ser el más antiguo, pero no es así. Los estudios coalescentes, que intentan trazar el origen y evolución de los genes, parecen apuntar a que el grupo A fue el inicial y que pequeñas mutaciones de este dieron lugar a los antígenos B y O. Se estima que, mientras el grupo A podría haber aparecido hace unos 20 millones de años, no tenemos evidencias del grupo B hasta hace unos 3'5 millones de años y del grupo O hasta hace 1 millón de años. Lo que hice que se pasara de un grupo a otro fue una sola mutación puntual en una base del gen en el caso de los grupos A y O, y cuatro mutaciones entre A y B.

  • El grupo A representa a día de hoy el 21% de la población mundial, siendo algo más frecuente en la población europea (30-35%) y llegando al 60% entre los escandinavos y los aborígenes australianos.
  • El grupo B pertenece al 16% de la población mundial, muy especialmente a la población asiática  siendo poco frecuente en Europa y bastante raro en toda América y Oceanía.
  • El grupo O es compartido por el 63% de toda la población, con niveles próximos al 100% de los indígenas de Centro y Sudamérica. 

¿Y el grupo AB? Pues este grupo, que se encuentra en menos del 5% de la población, surgió de la unión de caucásicos que aportaron el alelo A y asiáticos con el grupo B, muy probablemente durante la invasión de los hunos y, más tarde, con el imperio mongol.

¿Por qué tenemos anticuerpos anti-A o anti-B en la sangre?

Como es bien conocido, las personas Rh- desarrollan anticuerpos solamente si entran en contacto con sangre Rh+, pero en cambio todo el mundo tiene anticuerpos contra los grupos sanguíneos que no son los suyos, excepto los AB que no tienen, sin necesidad de haber entrado en contacto con sangre de otro grupo. La razón es que en el intestino hay bacterias, como E. coli, que presentan en su superficie antígenos muy similares a los del sistema ABO, que implican el desarrollo de anticuerpos que reaccionan tanto contra las bacterias como los eritrocitos. Estos anticuerpos se empiezan a crear a partir del sexto mes de vida. Por otro lado nuestro sistema inmunológico está preparado para no reaccionar contra moléculas del propio organismo, por lo que si somos del grupo A no crearemos anticuerpos anti-A. Este razonamiento también explica por qué no suelen existir los anticuerpos anti-O, ya que serían anticuerpos que atacarían a la sustancia H (que es común a todos los grupos). 

El Fenotipo Bombay y otros sistemas de clasificación de la sangre

El fenotipo Bombay es el nombre que recibe un tipo de sangre poco frecuente caracterizado por no presentar ninguno de los antígenos de membrana A, B o O en los eritrocitos, ni siquiera tienen la sustancia H, por lo que son las únicas personas que crean anticuerpos anti-H (o anti-O si lo preferís), anti-A y anti-B. Estas personas no pueden recibir sangre del grupo O, las consecuencias serían las mismas que si a alguien del grupo A le pusieran sangre B, por ejemplo; solamente pueden recibir sangre de otros con el fenotipo Bombay.

Nos hemos centrado hoy en el sistema ABO y también el Rh es muy conocido, pero existen al menos otras 28 clasificaciones de tipos sanguíneas, como la Kell, la MNS, la P o la Duffy, aunque no son tan importantes en la práctica. Estas diferencias que no solemos estudiar en la práctica médica cotidiana a veces nos juegan malas pasadas en las transfusiones, motivo por el que pueden haber reacciones adversas a pesar de que coincidan ABO y Rh, pero la posibilidad de estudiarlas todas para encontrar al donante más idóneo es muy poco viable.


Frikidato

¿Se dice grupo O o grupo cero?

La denominación del grupo "O" y "cero" es confusa y ambas están muy extendidas. La O podría ser la inicial de Ohne ("sin" en alemán, ya que Landsteiner era austriaco). Sin embargo, en alemán se dice Null  (cero) Blutgruppe, y casi nunca O Blutgruppe. En inglés, O se lee ou y a veces el cero también se lee igual. Sistema ABO y O blood-group es de uso mayoritario en inglés, así como en los países hispanohablantes, dado que similitud de "cero positivo" y "seropositivo".

11 feb 2013

¿Se puede hackear un marcapasos?

Cada vez más los médicos confiamos la salud de nuestros pacientes a aparatos programables, ya sean marcapasos, desfibriladores automáticos o bombas de insulina que pueden administrar la medicación subcutáneamente según los niveles de glucosa del sujeto. Todos estos instrumentos nos permiten un mejor cuidado de los enfermos con más autonomía y mejor calidad de vida.


Marcapasos. Fuente: www.kalipedia.com


Hasta ahora estábamos solamente interesados en mejorar el rendimiento y añadir nuevas funciones a los marcapasos, sin pensar en la seguridad de los mismos y si terceras personas podían acceder a ellos. De hecho, los marcapasos están pensados para que su acceso sea fácil a los médicos, ya que en caso de una emergencia deben ser sencillos de manipular y reprogramar. La FDA (Food and Drugs Association) y otras agencias internacionales no se han encargado de evaluar este tipo de riesgos a la hora de sacar estos productos al mercado hasta ahora, básicamente porque tampoco tienen personal experto en estos temas.

Los marcapasos antiguos funcionan por vía magnética y solo proporcionan datos cuando estos son requeridos. En cambio, los dispositivos actuales reciben y emiten señales inalámbricas a corta distancia, que tienen como finalidad alertar a los médicos cuando algo no va bien, pero también implica que personas ajenas puedan interceptar esa información. Estos aparatos son cada vez más pequeños y con un consumo de energía muy bajo, lo que permite recambiar la batería cada 3-5 años de uso, por lo que no tienen espacio para incluir sistema de seguridad apropiados. No son sencillos de manipular para alguien que no sea personal médico ni se conocen casos de ataques a enfermos todavía, pero sí sabemos que pueden realizarse. Por un lado se puede acceder a la información que contiene el aparato (datos personales del paciente, quién es su médico y la programación del dispositivo) y, lo más preocupante, es que también se puede modificar el ritmo de descarga. 

Barnaby Jack, un trabajador de McAffe, ha revelado que necesitó dos semanas para detectar la señal emitida por un marcapasos y dar con la forma de hackearlo alterando su funcionamiento, con una demostración en Melbourne en que consiguió cambiar la señal de un marcapasos haciendo que enviara descargar de 830 voltios y, lo que aún es más inquietante, fue capaz de pasar esa señal del marcapasos inicial a otros marcapasos y desfibriladores que se encontrasen en un radio de 10 metros. Barnaby Jack no ha revelado cómo ha conseguido hacerlo por motivos de seguridad, puesto que simplemente quiere alertar a las autoridades de que se trata de una amenaza factible.

Quizás hoy solo sea una minucia y algo de lo que los portadores de marcapasos no deben preocuparse excesivamente; la principal preocupación es qué va a ocurrir en un futuro cuando estos aparatos se vuelvan más sofisticados, cuando tengan tecnología inalámbrica más potente, se conecten a Internet y comiencen a interactuar con otros equipos.