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11 sept. 2012

Usos y abusos de las lentillas

Quienes llevamos lentillas sabemos la comodidad visual que nos traen, y no es difícil que acabemos abusando de ellas (ya sea llevándolas un número excesivo de horas al día o durmiendo una pequeña siesta con ellas). La práctica de dormir con las lentillas puestas es algo que siempre he evitado desde que una compañera del colegio me explicó que su tía tuvo que ir a Urgencias para que se las quitaran porque se le habían quedado pegadas a la córnea. Pero hoy en día hay lentillas que se usan solamente para dormir, ¿significa eso que no hay peligro?

La córnea, esa zona que recubre el iris y sobre la que se coloca la lentilla, apenas posee vasos sanguíneos, que podrían entorpecer la función visual. El tejido corneal se nutre gracias al humor acuoso, que se encuentra en una cámara justo detrás de la córnea, y recibe el oxígeno directamente del ambiente. Este hecho singular es el responsable del bajo riesgo de rechazo en los trasplantes de córnea, ya que el sistema inmune lo tiene difícil para llegar a la zona. Pero también es el principal factor limitante para las horas de uso de las lentes de contacto, ya que son una barrera física que reduce la entrada de oxígeno. A muy largo tiempo, esta deprivación de oxígeno puede llevarnos a la aparición de nuevos vasos sanguíneos que penetren dentro de la córnea y distorsionen nuestra visión, puesto que si no llega oxígeno a través del ambiente, nuestro organismo se lo subministrara por la otra vía (que es la que mejor controla), la creación de vasos sanguíneos.

Por si este motivo no fuera suficiente, el hecho de llevar las lentillas durante las horas de sueño implica un mayor riesgo de infecciones que si solo las llevamos de día. La lentilla ofrece una excelente superficie de apoyo que las bacterias pueden colonizar y esto, unido al ambiente húmedo y cálido de un párpado cerrado durante horas, facilita la reproducción de las bacterias. Si bien las conjuntivitis son relativamente frecuentes en los portadores de lentillas, sobre todo en los primeros meses de uso, el tipo de infecciones generadas con este hábito pueden ser más graves, como las queratitis (infección de la córnea), mucho más profundas que la archiconocida conjuntivitis.

Para acabar, y volviendo a la horripilante leyenda de las lentillas que se fusionan con las córneas, es necesario recordar que las lentillas blandas deben mantenerse en un ambiente húmedo que conserve su turgencia. Durante la noche se reduce la producción de lágrimas y eso se nota cuando alguien pretende quitarse las lentillas por la mañana, ya que el hecho de que estén algo más rígidas por la falta de humedad no facilita para nada la tarea. En estos casos, que también se pueden producir al ducharse con las lentillas, lo mejor es no perder la calma, lubricar la lentilla con lágrimas artificiales durante unos minutos y sacarlas con cuidado una vez que se hayan despegado lo suficiente, ya que podemos herir las córneas si no tenemos paciencia.

Dicho esto, y para tranquilizar conciencias, estos problemas solo ocurren en periodos de varias horas de sueño, una pequeña siesta no va a generar este tipo de lesiones oculares, aunque lo ideal sería retirarlas en todos los casos.

¿Y qué sucede con las lentillas diseñadas para llevarlas durante las horas de sueño?

Las lentes de contacto más utilizadas entre los usuarios de lentillas son de hidrogel (la lentilla blanda de toda la vida), mientras que estas nuevas lentillas están fabricadas con hidrogel de silicona. En un principio fueron creadas para permitir un mayor paso de oxígeno a la superficie corneal. Además la incorporación de la silicona le confiere una estructura más rígida, en detrimento de la proporción acuosa de la lente, evitando así la sequedad nocturna. Respecto al tema de las infecciones, sabemos que el riesgo de queratitis también es bastante más bajo (aunque no tan bajo como el de los portadores de lentillas que las usan solo de día) debido posiblemente a las características del material, por lo que actualmente se está intentado desarrollar sustancias antibacterianas que puedan recubrir estas lentillas para reducir aún más el riesgo.

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