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20 ene. 2013

Las huellas dactilares

Las huellas dactilares son una de las zonas del cuerpos que nos permite diferenciarnos de una manera más exacta de nuestros congéneres y, pese a ser tan peculiares, han pasado desapercibidas a lo largo de la historia para la mayoría de los médicos y para la población en general. Solamente nos fijamos en ellas cuando los criminólogos empezaron a utilizarlas. Pero para algo más servirán, si estaban ahí...

Una huella dactilar es una estructura formada por crestas papilares y surcos; las crestas crean un sistema de líneas en la superficie de la piel y en su cumbre se abren los poros de las glándulas sudoríparas de la zona. El sudor se mezcla con las grasas de la superficie corporal y por este motivo vamos dejando huellas dactilares en toda superficie que tocamos, tengamos las manos limpias o no. Aunque hay algunos materiales de los que no se pueden sacar huellas, como las fibras de tejido, ya que absorben el sudor y la grasa, que son lo que forma la huella.

Las huellas empiezan a formarse en el tercer mes de gestación y su dibujo viene definido tanto por la genética como por el ambiente intrauterino. La estructura básica (que puede ser el lazo, la espiral o el arco) sí es herencia genética, pero los detalles que la hacen solamente nuestra son modificaciones ambientales, como la posición del feto dentro del útero o los movimientos del líquido amniótico. Es decir, que los gemelos univitelinos, los que tienen el mismo ADN, comparten el mismo tipo de figura básico, pero con modificaciones que los diferencian entre sí.

Tipos de huella dactilar. Fuente: http://www.uh.edu/engines/epi2529.htm

Aún se discuten las funciones biológicas de las huellas dactilares, pero sabemos que gracias a sus relieves tenemos un mejor tacto fino, ya que una superficie corrugada estimula mejor los corpúsculos de Pacini, que son los receptores de presión de la piel. Por otro lado, las curvaturas de nuestros dedos nos permiten coger objetos con mayor adherencia y mejoran la distribución del sudor en una zona donde podría ser bastante molesto, que son los mismos motivos por los que los neumáticos tienen esos dibujos. No hay diferencias entre los diferentes tipos de huella a la hora de cumplir estas funciones.

Ni las quemaduras superficiales ni los cortes pueden alterar el patrón natural de las huellas dactilares, ya que al cicatrizar la piel regenera los surcos y crestas de forma original, excepto en el caso de lesiones o cirugía muy agresiva. Pero sí hay personas que no tienen huellas dactilares; la adermatoglifia (la ausencia de huellas dactilares) es una condición vinculada a mutaciones en el gen SMARCAD1, cuya función básica es la migración celular, descubierta gracias al estudio de una familia suiza donde es bastante frecuente. También hay quien la pierde, como se ha descrito con el uso de la capecitabina, un quimioterápico que adelgaza las capas más superficiales de la piel.

Hay otras zonas de nuestro cuerpo que delatan nuestra identidad, además de los dedos y el iris, y es que la lengua también posee su propia huella personal.

Frikidato

Solo hay otro animal cuyas huellas pueden ser confundidas con las de un ser humano y es el koala, que posee unos patrones dactilares muy similares a los nuestros, mucho más parecidos que si los comparamos con los de otros primates. Este sería un ejemplo de evolución convergente, en que dos especies distintas en dos lugares distintos en el planeta desarrollan una misma característica.

Fuentes

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