1 feb 2013

Tiene narices la cosa...

En pleno invierno no puede faltar en cualquier blog de medicina un post sobre mocos, resfriados o similares, y como el tema de la gripe ya empieza a estar un poco resobado, pues hablaremos hoy de narices. Narices de bebés, narices con mocos y narices de cuento.

¿Es cierto que los bebés solo saben respirar por la nariz?

Sí, los bebés no tienen la capacidad de respirar correctamente por la boca debido a la anatomía propia de su edad. Tienen una boca muy pequeña ocupada casi por completo por una lengua que comparativamente es muy grande, de manera que poco espacio les queda para nada más y la lengua suele ocluir gran parte de las vías aéreas dentro de la cavidad bucal. Además, la laringe de los bebés tiene una posición muy alta, respecto a la de los adultos, con lo que su epiglotis (el cartílago que abre y cierra la laringe para evitar que los alimentos se cuelen por la vía respiratoria) se puede superponer al paladar blando durante la deglución, permitiendo que el niño respire y trague a la vez sin ningún peligro.

Cuando los bebés se resfrían lo pasan francamente mal, la boca es la única alternativa. Para optimizar ese espacio bucal tan pequeño recurren al llanto continuado; esta técnica les permite ampliar la cavidad y, lo que es más importante, llorar hace que generen la suficiente presión para que el aire entre en un espacio tan reducido.

No es hasta los seis meses de edad cuando los niños pueden empezar a usar la boca como alternativa para respirar de manera normal, ya que los músculos de la lengua, la cara y el paladar se desarrollan en las proporciones adecuadas y la epiglotis se desplaza hacia abajo para separarse del paladar blando. Esta modificación de la posición de la epiglotis y la laringe aumenta el riesgo de que los alimentos se introduzcan en la vía respiratoria accidentalmente, pero también es la responsable de la formación de las vocales y en parte de que podamos hablar.

Aquí os dejo un vídeo de Youtube sobre los cambios en el aparato fonatorio y bucal que permite entender mejor lo descrito arriba.



¿Por qué cuando estoy resfriado primero me noto un orificio nasal más obstruido y luego el otro?

Este hecho curioso no hace más que poner de relevancia algo de lo que no somos conscientes cuando no estamos resfriados: las fosas nasales se alternan en ciclos respiratorios. El flujo de aire que pasa por ambas fosas es asimétrico y alternante, siguiendo cambios de congestión de la mucosa (a mayor descongestión, más flujo aéreo por esa fosa) que se alternan espontáneamente varias veces al día. Estos cambios de resistencia son recíprocos e inversos, de modo que el flujo total de aire no cambia y nosotros no notamos nada. La cosa cambia cuando nos resfriamos, ya que el ciclo no cambia y notamos que los mocos nos molestan en la fosa que permite pasar más aire.

¡Cuidado con los descongestionantes que se venden en las farmacias! Alteran el ciclo normal de vasoconstricción y vasodilatación de la mucosa nasal y si se abusa de ellos se puede notar un efecto rebote de mayor congestión nasal que hace que la gente los use de manera recurrente, pudiendo llagar a una verdadera adicción.

¿Qué es el efecto Pinocho?

Cuando mentimos no nos crece la nariz, pero el aumento de adrenalina y noradrenalina desencadenado por la mentira aumenta el flujo sanguíneo hacia la cara, por lo que se inflama la mucosa nasal, que produce una molesta sensación y la poco reprimible necesidad de rascarnos. Este es el motivo por el que se opina que una persona que se toca repetidamente la nariz en un momento determinado puede estar mintiendo.

20 ene 2013

Las huellas dactilares

Las huellas dactilares son una de las zonas del cuerpos que nos permite diferenciarnos de una manera más exacta de nuestros congéneres y, pese a ser tan peculiares, han pasado desapercibidas a lo largo de la historia para la mayoría de los médicos y para la población en general. Solamente nos fijamos en ellas cuando los criminólogos empezaron a utilizarlas. Pero para algo más servirán, si estaban ahí...

Una huella dactilar es una estructura formada por crestas papilares y surcos; las crestas crean un sistema de líneas en la superficie de la piel y en su cumbre se abren los poros de las glándulas sudoríparas de la zona. El sudor se mezcla con las grasas de la superficie corporal y por este motivo vamos dejando huellas dactilares en toda superficie que tocamos, tengamos las manos limpias o no. Aunque hay algunos materiales de los que no se pueden sacar huellas, como las fibras de tejido, ya que absorben el sudor y la grasa, que son lo que forma la huella.

Las huellas empiezan a formarse en el tercer mes de gestación y su dibujo viene definido tanto por la genética como por el ambiente intrauterino. La estructura básica (que puede ser el lazo, la espiral o el arco) sí es herencia genética, pero los detalles que la hacen solamente nuestra son modificaciones ambientales, como la posición del feto dentro del útero o los movimientos del líquido amniótico. Es decir, que los gemelos univitelinos, los que tienen el mismo ADN, comparten el mismo tipo de figura básico, pero con modificaciones que los diferencian entre sí.

Tipos de huella dactilar. Fuente: http://www.uh.edu/engines/epi2529.htm

Aún se discuten las funciones biológicas de las huellas dactilares, pero sabemos que gracias a sus relieves tenemos un mejor tacto fino, ya que una superficie corrugada estimula mejor los corpúsculos de Pacini, que son los receptores de presión de la piel. Por otro lado, las curvaturas de nuestros dedos nos permiten coger objetos con mayor adherencia y mejoran la distribución del sudor en una zona donde podría ser bastante molesto, que son los mismos motivos por los que los neumáticos tienen esos dibujos. No hay diferencias entre los diferentes tipos de huella a la hora de cumplir estas funciones.

Ni las quemaduras superficiales ni los cortes pueden alterar el patrón natural de las huellas dactilares, ya que al cicatrizar la piel regenera los surcos y crestas de forma original, excepto en el caso de lesiones o cirugía muy agresiva. Pero sí hay personas que no tienen huellas dactilares; la adermatoglifia (la ausencia de huellas dactilares) es una condición vinculada a mutaciones en el gen SMARCAD1, cuya función básica es la migración celular, descubierta gracias al estudio de una familia suiza donde es bastante frecuente. También hay quien la pierde, como se ha descrito con el uso de la capecitabina, un quimioterápico que adelgaza las capas más superficiales de la piel.

Hay otras zonas de nuestro cuerpo que delatan nuestra identidad, además de los dedos y el iris, y es que la lengua también posee su propia huella personal.

Frikidato

Solo hay otro animal cuyas huellas pueden ser confundidas con las de un ser humano y es el koala, que posee unos patrones dactilares muy similares a los nuestros, mucho más parecidos que si los comparamos con los de otros primates. Este sería un ejemplo de evolución convergente, en que dos especies distintas en dos lugares distintos en el planeta desarrollan una misma característica.

Fuentes

3 ene 2013

Laringuectomías, traqueotomías y compañía

Hoy hablaremos de agujeros en la garganta. Todo agujero que se realiza en el cuerpo para comunicar un órgano con el exterior se llama estoma (que significa boca en griego); esta técnica se puede realizar en el colón y da lugar a un colostoma, en el estómago y es un gastrostoma, o en la tráquea y tendremos un traqueostoma. Toda persona que veáis con el típico agujero en el cuello tiene un traqueostoma al que se le incluye una cánula para que no se cierre, pero detrás de él podemos encontrar dos cirugías muy distintas: la traqueotomía y la laringuectomía.

Con la traqueotomía, se realiza un orificio entre el segundo y tercero cartílago de la tráquea para conectarla con el exterior y permitir el acceso del aire salvando el tracto respiratorio superior. Esta técnica no elimina ninguna parte de las vías aéreas, de modo que si la persona se tapa el agujero puede hablar con toda naturalidad, ya que sus cuerdas vocales no han sido eliminadas. Hay que evitar confundirla con la coniotomía (lo del boli bic que se ve en la televisión), en que el corte se hace en la membrana que se encuentra entre el cartílago tiroides (el de la nuez) y el cartílago cricoides (que es el previo a la tráquea). Esta es una maniobra de emergencia que usamos por ser más rápida y requerir menos habilidad que la traqueotomía, aunque nunca es una solución definitiva, sino simplemente una forma de ganar tiempo hasta poder entrar en quirófano a realizar la traqueotomía.

La laringuectomía es la extirpación de la laringe, junto con la parte superior de la tráquea y la parte inferior de la faringe. La tráquea se conecta a la piel con un estoma y, a partir de ese momento, será la única vía por donde la persona podrá respirar, mientras que la boca y las fosas nasales quedan unidas solamente a la vía digestiva, por lo que no pueden atragantarse. En este caso, la pérdida de la voz es inevitable, ya que las cuerdas vocales residen en la laringe.

¿Pueden hablar las personas sin laringe?

Una laringuectomía es una cirugía a la que puede costar acostumbrarse; el aire que respiramos ya no entra por las fosas nasales y, como es más frío y no está humidificado, se produce más moco y se cogen más infecciones respiratorias, sobre todo al principio. También puede aparecer estreñimiento porque para defecar solemos hacer aumentar la presión torácica cerrando las cuerdas vocales completamente (maniobra de Valsalva). Pero, sin duda, lo que preocupaciones provoca es la pérdida de la voz, aunque hay tres métodos básicos que pueden ayudar a volver a comunicarse.

El primero y más simple es el habla esofágica o erigmofonía, que consiste en llenarse la boca de aire, pasarla al esófago y emitir el sonido cuando lo echamos fuera, de forma parecida a un eructo. El sonido se produce al hacer vibrar la zona de unión de la faringe y el esófago. No es sencillo realizar los sonidos deseados, ya que hay que aprender a controlar muy bien los movimientos bucales y linguales, pero tras algunos meses de logopedia, se puede lograr un habla bastante comprensible. Y además, es el único método que no implica tener que volver a pasar por quirófano. También es importante no respirar mientras se habla, puesto que el sonido que produce el estoma al expulsar el aire espirado impide que se entienda bien lo que se dice, por lo que no se pueden emitir frases muy largas sin pararse para volver a respirar.





El segundo mecanismo disponible es una variante del anterior, el habla traqueoesofágica, que se genera si el cirujano crea una fístula (trayecto) que comunique la tráquea y el esófago y dejando una prótesis especial que impide tanto que la fístula cicatrice y se cierre como que  el alimento o saliva pasen a las vías respiratorias.

De esta manera, el aire que entra en los pulmones produce vibraciones en la unión faringoesofágica, siempre y cuando la persona cierre el estoma para obligar a que el aire circule hacia la boca y tenga cuidado con la articulación de boca, labios y lengua para elaborar los sonidos que desee. Este método no requiere tanto trabajo de aprendizaje como el primero y el sonido conseguido es el más parecido al laríngeo de los tres, pero aún tenemos el problema de que se deben hacer bastantes pausas para respirar.





Y tenemos un último método más sofisticado que es la laringe artificial. Este dispositivo electrónico se coloca bajo la piel del cuello y genera vibraciones (la misma función que hacen las cuerdas vocales) que permiten elaborar el sonido a partir de los articulación de los músculos fonatorios del paciente. No requiere grandes cuidados ni una curva de aprendizaje, solo acostumbrarse a su uso, pero la voz tiene un sonido robótico, aunque se entiende muy bien. Respecto a los anteriores, sí permite frases más largas y sin pausas porque la vibración no depende del paso del aire respirado sino de las vibraciones del propio aparato.




Fuentes:
  • Morera, C. Marco, J. Lecciones de Otorrinolaringología aplicada. Ed. Glosa. 2006
  • Poch, J. Otorrinolaringología y Patología Cervicofacial. Ed. Panamericana. 2006