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19 dic. 2012

¿Y si pudiéramos ser inmunes a la radiación?

Como muchos sabréis, los efectos de las radiaciones ionizantes son acumulativos a lo largo de la vida de una persona, y además no hay un nivel que pueda considerarse seguro y sin efectos por bajo que sea. No podemos reducir nuestra exposición una vez establecida; hasta el momento sabíamos que el yoduro de potasio podía reducir el riesgo de cáncer de tiroides en el caso de una exposición accidental, pero este remedio no nos ayuda con otros tipos de tumores u otros problemas derivados de la radiación. Sin embargo, parece que ahora hay un fármaco que podría reducir los efectos de la radiación recibida.


El Ex-Rad, desarrollado por el Departamento de Defensa de los EEUU, es un fármaco que ha demostrado aumentar la supervivencia en caso de una exposición a dosis potencialmente letales de radiación, ya sea habiéndola administrado antes o después del incidente.  Los estudios con ratones expuestos a dosis letales de radiación gamma así lo demuestran, aunque esto no podemos comprobarlo en personas, por los problemas éticos que implica, de modo que en humanos solo se ha comprobado su seguridad y la ausencia de efectos secundarios importantes.

Para simular los estudios con humanos se han utilizado cultivos celulares para intentar entender cómo actúa este nuevo fármaco. Parece ser que el Ex-Rad, que es una sal sódica derivada de la 4-carboxistiril-4-clorobenzilsulfona, altera el comportamiento de las células cuando hay lesiones en el ADN y reduce la actividad de p53, que en caso de daño genético irreparable empuja a la célula a autodestruirse, es decir, que lo que el Ex-Rad evita es la apoptosis celular generada por la radiación. 

El Ex-Rad podría ser un buen remedio para el síndrome agudo por radiación, que afecta a tipos celulares que se dividen rápidamente (ya que son más vulnerables al daño radiactivo), incluyendo la médula ósea o el tejido gastrointestinal; y es que una exposición a radiaciones entre 1 y 8 Gy llevan a un descenso precoz de las células sanguíneas, que es una de las principales causas de morbimortalidad, por hemorragias e infecciones, tras una exposición importante. Además los efectos sobre las paredes del intestino llevan a síndromes de malabsorción difíciles de controlar a partir de exposiciones a 10 Gy.

Este mecanismo de acción nos lleva a pensar que, si bien podemos reducir el riesgo de toxicidad en médula ósea y el consiguiente déficit de células madre sanguíneas, que es uno de los principales problemas a los que se enfrenta a corto plazo la población superviviente a un accidente con radiación, ¿qué sucede a largo plazo? Parece extraño que nadie se haya pronunciado sobre las consecuencias que tendría a largo plazo el hecho de inhibir las vías de suicidio celular que evitan que células con errores genéticos no reparables progresen. No creo que sea la única que piense que, a la larga, el riesgo de tumores podría aumentar.

Frikidato
Si hay por aquí algún lector aficionado a los videojuegos, se habrá dado cuenta que este fármaco recuerda mucho al Rad-X, que es el antídoto que se utiliza en el juego Fallout para evitar los daños por radiación.

Fuentes:

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