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8 dic. 2014

Pócimas y elixires de "amor"

No, no me he vuelto loca, esto sigue siendo un blog de medicina. Hoy hablaremos de los compuestos químicos que hay detrás de los filtros de amor que se vendían en la Edad Media y más tarde. Estas pócimas eran realizadas mayoritariamente por mujeres que eran conocedoras de las hierbas que usaban y que vendían bajo promesas de captar la atención de un amante esquivo, así como para recuperar la potencia sexual perdida con los años. Sabemos que los alimentos afrodisíacos, así como las pociones milagrosas, no existen. Pero algunas de las sustancias que vamos a mencionar sí tienen efectos farmacológicos que podían ayudar, igual que lo hace actualmente la Viagra.


La mandrágora 

Se trata de una planta singular y rodeada de mitos, sobre todo por la curiosa forma de su raíz, que fue la parte usada durante siglos, ya que parece un pequeño cuerpo humano. Las primeras menciones del mismo aparecen en la Biblia, tanto para calmar dolores o como remedio contra la esterilidad. Su empleo estaba también relacionado con la brujería. Con una poción de mandrágora la bruja Circe, según Homero en la Odisea, atraía a los hombres consiguiendo que la amasen para más tarde transformarlos en animales para sus establos.

Raíz de mandrágora. Fuente: http://de100en100cia.blogspot.com.es

Las propiedades de la mandrágora son básicamente debidas a los alcaloides anticolinérgicos que contiene (atropina, escopolamina, hioscina). En dosis bajas bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; mientras que en dosis elevadas, provoca una estimulación antes de la depresión. Si bien esta activación puede estar relacionada con la potencia sexual, su empleo como excitante podría estar más bien vinculado a la forma de la rz de la mandrágora, de hecho se llegaba a distinguir entre mandrágoras macho o hembras, según si su forma pareciera más andrógina o menos.

La Belladonna

La Belladonna o Atropa belladonna es una planta "prima hermana" de la mandrágora, con propiedades muy similares. Su nombre proviene de la parca Átropos, en la mitología griega encargada de cortar el hilo de la vida de los humanos. Lo de belladonna viene por el uso cosmético que le dieron las romanas y sus descendientes italianas a lo largo de la historia. La belladonna contiene altas dosis de atropina, otra sustancia anticolinérgica, que aplicada sobre los ojos dilata las pupilas. De modo, que las romanas se "veían" fantásticas con sus grandes ojos negros, y pongo veían entre comillas, porque el problema de dilatar las pupilas, como muchos sabréis, es que la capacidad de enfocar del ojo se ve francamente reducida.
 
La cantárida o mosca española
La cantárida es la viagra de la Antigüedad por excelencia. Es una sustancia que se extrae de las alas secas y pulverizadas de un escarabajo verde originario de España, la Lytta vesicatoria

Lytta vesicatoria. Fuente: http://en.wikipedia.org

El componente activo, la cantaridina, se incorporaba en una poción que en pequeñas cantidades producía deseo sexual y en mayor proporción era usado como abortivo. La cantárida es muy irritante al contacto con la piel, con lo que hace afluir la sangre hace las zonas donde se aplica. Aplicada a los genitales da lugar a priapismo, una erección continua que puede llegar a ser muy dolorosa.

Son muchos los personajes famosos que sucumbieron al uso de esta sustancia, como el infante Juan, único hijo varón de los Reyes Católicos, que según las malas lenguas, murió por el abuso para satisfacer a su esposa, Margarita, hermana de Felipe el Hermoso. También el Marqués de Sade era un cliente habitual de la cantárida y se lo administró a varias prostitutas en una orgía, motivo por el que fue juzgado por asesinato y escándalo público. Parece que saber que la mosca española es una sustancia muy tóxica (una dosis de 1,6 gramos puede resultar mortal) no fue suficiente para disuadir a algunos de sus consumidores.

Fuentes:  

- Múñoz Páez, Adela. "Historia del veneno". Ed. Debate. Madrid. 2012.
- Bataller Sifre, R. "Toxicología clínica". Universitat de Valencia. 2004.

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